sábado, agosto 19, 2006

LAS CLAVES DEL EXITO

 Ya son muchos los canales de información que me hablan del poder de la mente para cambiar la vida.
Desde los hindús que dicen que el pensamiento no muere sino que crea una vibración que permanece, hasta los higienistas que hablan de vibraciones positivas que crean cambios, pasando por el saber popular con aquello de "si de verdad lo deseas lo tendrás".
Yo no sé si es cierto o no. Sólo sé que es mucho más fácil vivir pensando que la botella está medio llena, que te sientes mejor cuando ante una dificultad piensas que si se cierra una puerta se abre una ventana que da al amanecer.
 Como muestra de la actitud contraria un botón; me cuenta una señora de mediana edad, dedicada por completo al cuidado de su familia que hace tres años le diagnosticaron un cancer de mama.
Como ella no cuenta en su universo particular, acudió a su médico cuando la enfermedad estaba ya muy extendida. Le dieron muy pocas esperanzas de supervivencia, la sometieron a una serie de intervenciones quirúrgicas mutilantes, le dieron quimio y después radioterapia.
 En ese tiempo le cayó el pelo, cambió su esquema corporal, sin pecho e hinchada por la cortisona, sin fuerzas para cuidar de los suyos y dependiendo de ellos para las cosas más básicas. Hizo una depresión.
Milagrosamente consiguió sobrevivir, no quedó ni rastro de la enfermedad, los médicos decían que había vuelto a nacer. Pero ella seguía deprimida, sin fuerzas.
Poco a poco intentó volver a ocuparse de los suyos, pero estos no querían que trabajara tanto, habían estado tan cerca de perderla... Todos intentaban simplificarle la vida, se repartían las tareas de la casa,  incluso el esposo compró un microondas para simplificar las tareas de la cocina.
Este detalle la hundió, en su mente se decía, "ya no me dejan que haga nada, ya no les sirvo, Fijate, como ni el cancer ni sus tratamientos han acabado conmigo ahora me traen este aparato para que me maten sus radiaciones."
Hoy se rie de esto, pero esos pensamientos negativos dificultaron enormemente su recuperación.

domingo, agosto 13, 2006

Son la 1 y siete de la madrugada de un domingo y estoy pensando en tí Diego. 
Por eso me embarco en el enésimo intento de escribir en tu bloog.
Una vez más me parece dificilísimo, tanto que en la maraña informática que te rodea pierdo la capacidad de recordar lo que te quiero transmitir. Quizás incluso pierdo por un momento la capacidad de sentir.
Pero no, está aquí, escondido en mi ignorancia por los nuevos canales de comunicación. Siento el orgullo de conocerte y sentirte parte de mí mezclado con ese dolorcillo de saber que van pasando los años y me estoy perdiendo gran parte de tu vida en la distancia, que te estoy perdiendo a tí, que quizás ya ni siquiera te conozca y el Diego al que hecho de menos es posible ya no existe.
De todas formas te quiero, hermano.
Un beso